miércoles, 28 de julio de 2010

Mi infierno particular


 

Mis ojos están vendados, mis manos rozan paredes de piedra, estoy buscando algo, una puerta, por fin la encuentro pero esta sellada, la golpeo fuertemente y repetitivamente “Alguien puede escucharme?” grito comenzando a asustarme “Estoy atrapada aquí!” sigo gritando sin respuesta alguna, algo roza mi pierna y grito, respiro hondo solo fue una rata. Pienso una manera de que me escuchen pero no puedo porque no se en donde estoy, mis ojos estaban vendados y no podía quitar la venda “Que es esto?” me pregunto a mí misma tocando mi rostro, no hay venda! Pero por qué no puedo ver? Recorro lo que sería el lugar donde deben estar mis ojos, pero no los consigo, me desespero y comienzo a gritar, trato de llorar pero no puedo. “Auxilio! Auxilio!” repito a todo pulmón, caigo en el piso, pero espera… no es piso lo que siento, es algo diferente algo suave, comienzo a tocar lo que debería ser piso, se siente algo húmedo, no puedo compararlo con nada que haya tocado antes, pero se mueve como si estuviera en un bote, estoy segura que no es un bote porque se detiene y pierde altura a cada minuto. “En dónde estoy?!?” espero alguna respuesta, mantengo la fe de que alguien pueda escucharme, hace algo de calor, por que tanto calor? Comienzo a mover mi mano para refrescarme un poco, sudo mucho, siento como si me estuviera quemando… Trato de recordar cómo había llegado a un lugar como este… Y tan rápido como lo decidí, llegaron a mí los recuerdos, cortos y borrosos recuerdos.

“Que harás hoy?” pregunta mi mejor amiga “Tomar unos tragos, comprar un poco de hierba, fumarla junto a Ray y quizás si se dan las cosas tener un poco de sexo” tomo mi cigarro y lo llevo a mi boca.

Ya es un poco tarde y yo camino sola con un cigarro en la mano, voy vestida de negro un poco despeinada algo no salió muy bien, estoy molesta y camino hacia una fiesta, escucho piropos que provienen de un carro, yo solo lo veo y lo ignoro, entro a una tienda y compro un par de condones.

Ahora estaba en la fiesta, hay mucho ruido y todos saltan se siente como si fuera a caerse la casa, estaba en una quinta, la quinta era de Ray el chico que nombre anteriormente, me acerco a él y le susurro al oído si tiene un poco de hierba, el asiente y me lleva al sótano, lo fumamos juntos así como lo planee, me sentía tan bien que no me importaba lo que hacía, comenzó a sonar una canción que me encantaba, me acerque a él y lo seduje quitando mi camisa.

Estábamos en su cuarto, ya había agotado el par de condones que había guardado en el bolsillo trasero de mi pantalón, el se vestía, la policía había llegado y tenía que hablar con ellos posiblemente nos llevarían a todos presos, me vestí lentamente con un cigarro en la mano.

Ray está manejando muy rápido, estoy a su lado con una botella de licor y un cigarro en mi mano, nos encanta la velocidad así que le pido que acelere, tomo un trago de mi botella y le doy de beber de mi boca a Ray, prendo la radio buscando una emisora, son posiblemente las 2 am y está un poco nublado, en algo que pareció menos de un segundo chocamos, Ray no se detiene y yo creo que atropellamos a alguien, nos damos a la fuga.

Estoy en un baño de alguna Disco y estoy llorando, alguien está en un cubículo posiblemente una pareja teniendo sexo, simplemente ignoro los gritos, el humo del cigarro va difuminándose en el aire, comienzo a toser y sale de mi boca sangre, vuelvo a llorar estoy asustada, arreglo mi cabello y me acerco al lavamanos me miro al espejo viendo la sangre correr por mi barbilla, estoy muy flaca ya no soy la que era antes. Reviso en mis bolsillos y saco una navaja y una carta algo arrugada, la rompo a pedacitos, tomo la navaja y la aprieto en mi puño, no tengo valor para apuñalarme, dejo caer la navaja en el lavamanos y me voy corriendo.

Mis recuerdos fueron interrumpidos por un dolor intenso en mi vientre, “Ah!!! Me duele, me duele” comienzo a gritar de nuevo; siento algo frio recorriendo mi vientre.

“Los resultados son positivos, Señorita felicidades usted va a ser Madre” el Doctor sonreía como si esto fuera un regalo, pensaba todas las maneras en las que podía decirles a mis padres y principalmente a Ray.

“No pienso hacerme responsable de esa cosa!” Ray se negaba a ser padre o a creer que fuera su hijo “Abortaras!” solo escuchar esas palabras hacían que mi cuerpo se estremeciera.

“Toma” Ray me entrego un papel con el numero de un Doctor, el me pedía que abortara. “El te ayudara” solo acepte lo que él me pedía porque no podría soportar un embarazo sola.

“Muy bien Señorita cámbiese y prepararemos todo para la operación” la enfermera me indico donde cambiarme, Ray esperaba afuera.

Estaba en una camilla y me ponían anestesia, sentía mucho sueño, mis parpados se cerraban solos, pero aun tenia tanto miedo, mire por última vez los rostros de las enfermeras. “Sus ojos son hermosos” hablo una enfermera “Si y justo están pidiendo unos” hablo el cirujano a cargo, “es lo único que podría servirnos de ella, lo demás es porquería” una segunda enfermera hablo “Ray  está de acuerdo con esto” dijo el cirujano, como si estuviera respondiendo la pregunta que justo en ese momento pasaba por mi mente; “Esto no es personal” una enfermera comenzó a cortar el parpado superior de mi ojo izquierdo, el dolor era insoportable quería gritar pero mi cuerpo no reaccionaba. Por que me pasa esto? Ray por que me haces esto? Trataba y trataba con todas mis fuerzas moverme pero no podía. Todo se volvió negro en ese momento, no sentía ningún dolor, no podía pensar.

“Ray!!! Ray!!! Por favor Ray ayúdame!!!” grite desde esa pequeña cárcel “Estoy muriendo, Ray ayúdame” gemía como lo haría si pudiera llorar desconsoladamente; me hundía en lo que era el suelo de la cárcel que cada vez se volvía más caliente. Se escucho como si se abriera la puerta y el olor a cigarro se hizo fuerte, como deseaba fumar en ese momento solo para calmar mis nervios. “Quieres un poco?” una voz gruesa había entrado en aquella celda “Por favor solo un poco” pedí mirando perdida al espacio; sentí como si me quemaran el pecho y comenzaba a gritar. “Porque estoy aquí!?!” le grite a la persona que había entrado “Porque has muerto” respondió esa voz misteriosa, no sabía que decir, aun no me creía muerta “Pero cómo? Aun siento el dolor”  el de la voz misteriosa reía ante mi comentario “Que causa tanta risa?” “Has muerto en pecado, revivirás todo el pasado una y otra y otra vez. Esto es lo que has creado” sentía que sangraba de entre las piernas y gritaba “Tu infierno particular”.