lunes, 6 de diciembre de 2010

Soledad.


Amarga soledad, no te has apartado de mí.
Sigues penetrando mas allá de mi mente, déjame respirar.
No arrastres hacia mí la pena.
Libertad abrumadora, ven y consume mi alma inquieta.
La depresión viene, con ella el monstruo del espejo no me dejara dormir.
En tus rasgos hay algo de majestad, sé que no alejaras de mi cuerpo la tempestad.
Soy una diva entre las sombras, ruinas de alguien más.
Aterrada espero aquel puñal, algo que me quite este pesar.
Aléjate de mi soledad, aléjate y lleva contigo la agonía de esta vida.
Vete ahora y déjame en paz.